El día de ayer el colectivo NI UNA MENOS convocó frente a los tribunales de cada provincia del país para pedir, primero, justicia por Úrsula; segundo, por todas las víctimas; tercero: para que la situación de desprotección de las mujeres por parte del Estado se modifique de una vez y haya una reforma en la justicia y las compañeras de la Casa de la Mujer “Esther de Careaga” estuvieron presentes, como siempre donde hay que estar.
Úrsula es lamentablemente una más a la que se le arrebató su vida, víctima de este sistema patriarcal y corrupto, acudiendo a las herramientas que deberían garantizar su protección pero que la han dejado sola.
Úrsula Bahillo agotó todas las instancias posibles de denuncia que ofrece el Estado, tenía 18 años, la asesinó su ex pareja Matías Ezequiel Martínez, el 8 de febrero de este año, Martínez -oficial de policía- la asesinó con 15 puñaladas y la dejó tirada en un descampado cercano a Rojas, en la Provincia de Buenos Aires.
Los datos ya eran alarmantes durante 2020: 298 femicidios desde el 1 de enero del 2020 al 30 de diciembre del 2020. 54 hicieron denuncias previas. 19 tenían medidas judiciales. 15 femicidas pertenecen a la fuerza. Pero tan solo en lo que va de este año, es decir, en los 49 días que lleva el 2021, ya hubo 49 femicidios.
“Qué pasa cuando una mujer, lesbiana, travesti o trans denuncia violencia de género? Espera horas que la atiendan en la línea 144, y cuando sucede le dicen que vaya a la comisaría a hacer la denuncia, otra vez la espera de horas, y la revictimización. Con suerte, consigue que se dicten medidas de protección: para todas las mismas”. publicó la organización Ni Una Menos en el anuncio de la marcha en Facebook.
La víctima está sola frente a la policía, SOLA, salvo por el acompañamiento de amigas o de organizaciones feministas en el mejor de los casos. Nuestra organización cuenta con la casa de la mujer, pero son pocos estos ámbitos y sigue generando bronca que sea la victima la que tenga que perderlo todo en un encierro obligado y privado de los afectos cercanos mientras los agresores siguen con su vida normalmente. En muchos casos, se le sigue dando vía libre al agresor, pero la JUSTICIA NO SE HACE RESPONSABLE.

Contamos con secretarías, ministerios, y aunque el feminismo entro a romper esquemas, a cuestionarnos sobre nuestras posiciones y adoctrinamientos culturales instalados en nuestra sociedad, seguimos regodeándonos en una diversidad de sitios que parecen alimentar más la burocracia sin darnos respuestas.

Nos queda preguntarnos desde que lado participar, porque seguimos creyendo que la unidad hace la fuerza, y cada situación en la que existe la cooperación implica dejar una parte nuestra, de nuestra humildad, de nuestro amor, de nuestro compromiso por el cuidado con el otro.

Sin replantearnos de qué lado queremos estar, si construimos este mundo dándole la espalda a las injusticias, si hacemos oídos sordos a los pedidos de ayuda, nos quedaría muy poco de eso que demandamos mucho… acompañarnos. Parece una utopía nuestros pedidos, pero somos mujeres, lesbianas, trans, travestis que seguimos unidas porque esta lucha no termina y a ustedes que trabajan para nosotres,

A USTEDES LES LLEGA SU HORA DE NO DEJARNOS SOLAS!

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