16 de diciembre MARCHA MULTIPARTIDARIA

16 de diciembre de 1982: Se cumplen 38 años de la “Marcha Multipartidaria” contra la Dictadura Militar

Durante esa jornada, decenas de miles de argentinos, mayoritariamente encolumnados en los gremios de la CGT y la Juventud Peronista, junto a organismos de Derechos Humanos y la Multipartidaria, realizaron la denominada «Marcha por la Vida», donde hicieron retroceder como nunca antes a las fuerzas represivas del Ejército y la Policía Federal, y hasta casi toman por asalto la Casa Rosada.

Los 37 años de nuestra democracia están atados al 10 de diciembre de 1983. Sin embargo, un año antes, la Plaza rebalsó de una muchedumbre que clamaba por el final de la dictadura. Convocada por la Multipartidaria, esa movilización dejó en claro dos cosas: la decisión de enfrentar al Proceso y el peligro que ello representaba.

Se transformó en un día histórico, donde se asestó el golpe final a la dictadura cívico-militar que venía asolando al pueblo, su economía y desarrollo productivo desde 1976, con el fatal saldo de 30 mil detenidos-desaparecidos. 

El 16 de diciembre de 1982, más de 100.000 manifestantes colmaron la Plaza de Mayo. Ya no había lugar para nadie más, pero antes de que la columna de la UCR ingresara por completo, y cuando la del Partido Comunista esperaba su turno, los gases lacrimógenos obligaron la desbandada. Sobre todo hubo un disparo del que se habló mucho, aunque nunca lo necesario, el que terminó con la vida de Dalmiro Flores, un obrero metalúrgico de 28 años, que había llegado a la plaza con la Juventud Sindical Peronista.

Asesinato de Dalmiro Flores

 

Dalmiro era el séptimo hijo de Asencio Flores y Dominga Mamani, había nacido en Camposanto, a 60 km. de la ciudad de Salta, el 1° de diciembre de 1954. Luego de trabajar en la finca alquilada por sus padres y concluida su escuela primaria, se emplea en Salta como albañil y electricista.

Luego al escasear el trabajo se viene para Buenos Aires con su sencillez y su guitarra a cuestas. Aquí consigue trabajo como obrero metalúrgico en Decker S.A. primero y luego en la planta industrial de Marshall, un par de meses antes de su absurda muerte. Así que por su actividad, estaba afiliado a la Unión Obrera Metalúrgica (UOM). Y tres días antes de su muerte también se afilió al Peronismo.

Fue asesinado en Plaza de Mayo al término de la marcha de la Multipartidaria en repudio a la dictadura militar, denominada “Por la Democracia y la Reconstrucción Nacional”, el jueves 16 de diciembre de 1982.

Cerca de las 20.10 hs., sobre la esquina del Cabildo donde se juntan Bolívar, Diagonal Sur e Hipólito Yrigoyen, apareció un Ford Falcon verde, chapa C-850.276 con cuatro policías de civil. Una de ellos, cerca de 40 años, 1,75 m de estatura, camisa de mangas cortas, verde a cuadros, por afuera del pantalón, bajó ante el tumulto de la gente reunida y se dirigió hacia donde estaba Dalmiro Flores gritándole: “¡Pará hijo de puta o te mato…!”, para luego dispararle desde 5 metros sobre su espalda, a la altura de la cintura, provocándole la muerte, en tanto remataba su acción con un nuevo improperio: “¡Moríte peronista hijo de mil puta…!”.

Nunca se supo quién mató a Dalmiro. Fue uno de los últimos crímenes impunes de la dictadura militar en retirada. Una de las razones para explicar lo inexplicable, su muerte absurda, es que en la Planta Decker trabajaba sin protector auditivo, por lo que se había lesionado gravemente los oídos y al estar en la Plaza de Mayo de espaldas a los policías que venían a cazar gente y debido a su lesión auditiva, es muy probable que no haya escuchado la voz de alto ni muchos de los sonidos que lo rodeaban. El cuerpo fue entregado a sus familiares desnudo, sin la ropa, el reloj y el dinero que llevaba Dalmiro Flores consigo, al momento de su asesinato. Y en su Salta natal, las autoridades cívico-militares no permitieron a sus deudos que lo velaran, porque temían un salteñazo; tal era la indignación popular.

 

Se exige el fin de la dictadura militar y el retorno a la democracia.

 

 Desde el año 1975, cuando el Rodrigazo, que no se veía una manifestación de esta magnitud en la Argentina. Se escribe por esos días que, unida al paro del 6 de diciembre –convocado por las dos CGT y con una amplísima adhesión- corresponde hablar de una nueva escena política, también de la “reactivación de los sectores populares”. Todo daba a entender que esta fecha iba a ser atesorada por la memoria pública como un mojón insustituible en la lucha contra la dictadura. Pero no fue así y quedó aplastada entre el 30 de marzo de 1982 y el 10 de diciembre de 1983.

Aquel 16 de diciembre de 1982, el Ejército y la Policía Federal habían acordonado los alrededores de la Plaza de Mayo, para que la masiva manifestación no pudiera acercarse al centro del poder político del país: la Casa Rosada. En ese contexto, las pobladas columnas de la CGT y la Juventud Peronista (JP) , que encabezaban la marcha desde las Diagonales Norte y Sur y Avenida de Mayo, habían sido brutalmente reprimidas por las fuerzas represivas, pero inmediatamente lograban reorganizarse y resistir el embate de las armas y los carros hidrantes.

Una experiencia de lucha necesaria para ser revisada en estos aciagos días de ajustes contra el pueblo, políticas de hambre, destrucción de la producción nacional, desocupación y entrega de la soberanía nacional

Staff y Editores

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