Día Internacional de Conmemoración de las Víctimas del Holocausto

¿Qué sucedió y por qué se recuerda esta fecha?

Rinde tributo a la memoria de las víctimas del Holocausto y ratifica su compromiso de luchar contra el antisemitismo, el racismo y toda otra forma de intolerancia que pueda conducir a actos violentos contra determinados grupos humanos.

Por una decisión de la Asamblea General de las Naciones Unidas, cada 27 de enero se conmemora en todo el mundo el Día Internacional de las Víctimas del Holocausto. La fecha está relacionada con un hecho histórico que marcó la Segunda Guerra Mundial, cuando las tropas soviéticas liberaron el campo de concentración de Auschwitz.

El 27 de enero de 1945, el ejército ruso liberó a las víctimas del campo de concentración de Auschwitz, uno de los mayores centros de detención ilícita durante el Holocausto, dónde ocurrió uno de los genocidios más grandes de la historia de la humanidad.

Con el fin de concientizar sobre la lucha en contra de las ideologías de odio, en el día de la fecha se rinde homenaje a las personas fallecidas y que fueron privadas de su libertad durante el nazismo.

Desde 1933 y hasta 1945, época infame del régimen nazi liderado por Adolf Hitler en Alemania, sucedió un sinfín de hechos de persecución y violación de derechos humanos sistemáticos y sin precedentes en los que murieron entre 50 y 70 millones de personas.

Durante el Holocausto, al menos seis millones de judíos fueron asesinados. Y se calcula que en Auschwitz, el campo de exterminio más grande que funcionó durante la Segunda Guerra Mundial, fallecieron alrededor de 1,5 millones de personas (90% de estas muertes corresponden a judíos).

En abril de 1944, con el desenlace de la Segunda Guerra Mundial pendiendo de un hilo, dos prisioneros yacían ocultos cerca de la valla perimetral de Auschwitz.

Cuando las tropas soviéticas irrumpieron en Auschwitz, el 27 de enero de 1945, liberaron a más de 7.000 prisioneros de las cámaras de gas, en dónde eran asesinados. La mayoría de los rescatados sufría de desnutrición, todo tipo de enfermedades, y signos evidentes de tortura y trabajo forzado.

Era casi imposible escapar de ese campo de exterminio. Muchos lo habían intentado pero habían sido atrapados, torturados y asesinados.

Rudolf Vrba y Alfred Wetzler, sin embargo, evitaron ser detectados por las SS nazis ocultándose entre unos troncos, en un lugar que habían rodeado con tabaco empapado en gasolina para evitar que los perros los olfatearan.

El régimen nazi y sus socios y colaboradores, que participaron en dichos crímenes sin precedentes en la historia de la humanidad, intentaron exterminar sistemáticamente al pueblo judío y a otros grupos, por motivos de etnia, ideas u orientación sexual. Hace siete días conmemorábamos el 80.º aniversario de la Conferencia de Wannsee, en la que se planificó este abominable crimen y que se saldó con la muerte de seis millones de judíos.

El Holocausto no solo afectó profundamente a los países donde se cometieron crímenes nazis, sino que también repercutió en muchos otros lugares del mundo. Siete decenios después de los hechos, los Estados Miembros comparten la responsabilidad colectiva de abordar los traumas remanentes, mantener medidas que permitan una conmemoración eficaz, cuidar de los lugares históricos y promover la educación, la documentación y la investigación. Esta responsabilidad obliga a educar sobre las causas, las consecuencias y la dinámica de tales delitos, así como a fortalecer la resiliencia de los jóvenes contra las ideologías de odio. Debido a que los genocidios y otros crímenes atroces siguen ocurriendo en varias regiones del mundo, y como estamos presenciando un aumento mundial del antisemitismo y de los discursos de odio, esto nunca ha sido tan relevante.

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