El 35 Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans, Bisexuales, No Binaries e Intersexuales San Luis 2022 es un hecho. ¿Cuál es la diferencia con el Encuentro Nacional de Mujeres?, ¿Cómo se dividió el Encuentro?, ¿Qué papel juega el feminismo transodiante?. Una disputa que es mucho más que una cuestión de nomenclatura.

Comenzó la inscripción para el 35 Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans, Bisexuales, No Binaries e Intersexuales San Luis 2022. Se desarrollará el 8, 9 y 10 de octubre. Las instrucciones se encuentran en las redes del 35 Encuentro Plurinacional. Hay registradas ya 50 mil inscripciones y la comisión organizadora trabaja a pleno para recibir a les encuentreres e incluir más feriantes, talleres, espectáculos y actividades culturales.

Hasta el momento, se sabe que habrá dos encuentros en San Luis. El 35 Plurinacional será inclusivo y autónomo, y el 35 Nacional, solamente de Mujeres y tutelado por mujeres del PCR (Partido Comunista Revolucionario), albergará además al sector conservador del feminismo antiderechos trans y transexcluyente (no vamos a reproducir en Soy los discursos de odio de este sector del feminismo).

El Nacional aún no tiene fecha firme (no la comunicaron a las autoridades provinciales y municipales que deben ceder instalaciones públicas), aunque su comisión organizadora ya comenzó el proceso de inscripción para el 19, 20 y 21 de noviembre.

La comisión organizadora del Encuentro Nacional de Mujeres insiste en pedir la unidad del encuentro, pero se desdice continuamente en reuniones y mails sobre las propuestas de fecha, sigue sin aceptar el derecho de lesbianas, travestis, trans, no binaries, bisexuales e intersexuales a ser mencionades en el nombre del encuentro, y sin permitir que ingrese, con todas las letras, la plurinacionalidad.

Si el Plurinacional cede a las demandas del PCR y del feminismo conservador transodiante, en qué situación quedarían las comunidades y sectores antirracistas y de migrantes que reclaman el reconocimiento de manera abierta, y todos los sectores que exigen que no se los siga barriendo bajo la alfombra por orden de un partido político. La línea del Encuentro Nacional es “aquí nunca se discriminó a nadie”, algo que no es cierto, ya que existe bitácora de la lucha histórica de lesbianas, travestis y trans para que se reconociera su derecho a participar abiertamente y con sus talleres en el programa oficial (ver el libro Mujeres que se encuentran. Una recopilación histórica de los Encuentros Nacionales de Mujeres en Argentina 1986-2005, de Amanda Alma y Paula Lorenzo).

NACIONAL ANTIDERECHOS

La línea política del Partido Comunista Revolucionario en relación a los feminismos populares y transfeminismos consiste en limitarlos. Pero la marea verde y los transfeminismos se masificaron a partir de 2015 y ya no admiten ningún tipo de closet/armario. En los últimos días, la política del PCR giró apenas unos grados para “bajarle un cambio” a la transfobia (que exista pero que no se note) y sostener que quienes reclaman ser nombrades son un sector minoritario, “pero hay que comprenderlos porque son sectores discriminados, oprimidos y explotados que sufren por esto”, aunque la inclusión que propone este partido no pasa de la tolerancia.

Así y todo, el PCR comienza a señalar una diferencia importante con los sectores de mujeres feministas conservadores biologicistas y transodiantes. De no haberse dado la confrontación entre los sectores Plurinacional y Nacional por el encuentro, este partido habría quedado completamente integrado dentro de los sectores conservadores biologicistas antiderechos, en su afán de disponer de un eslabón feminista que les permita contener a los sectores populares que guían las iglesias católicas y evangélicas pentecostales de los barrios, posicionados en contra de los derechos sexuales y reproductivos (y lo que denominan “ideología de género”), y que en algunos casos participan de un feminismo de corte victimista y moralizador que no choca demasiado con la teología del pueblo.

Tarde descubrió el PCR que travestis y trans están pudiendo ganar, a través de la lucha, el respeto en sus barrios y comunidades, y que la Ley de Identidad de Género está en vigencia en Argentina desde 2010. Lo que no llega a ver es que se trata de sectores del pueblo que profundizan -dentro de la marea verde, el transfeminismo, el feminismo lesbiano, el movimiento del fútbol feminista/transfeminista, les mostris no binaries y los sectores antipatriarcales antirracistas- una revolución contra el sexismo, el heterosexismo y el cisexismo.

Hay que recordar que, hace décadas, un sector antiguo del movimiento feminista (que hoy queda reducido un pequeño núcleo transexcluyente) cedió la tutela de los encuentros al PCR para evitar que sectores trotskistas avancen y lo conviertan en un congreso resolutivo que proclame sus consignas partidarias. Al exponerse esta situación, a lo largo de estos meses de debate Plurinacional versus Nacional, mujeres del PCR ya expresan públicamente que ellas “lograron mantener unido el encuentro durante 35 años”.

Y bregan por mantener esa unidad, bajo condiciones excluyentes y bajo la línea del partido, que quedó muy atrás respecto del movimiento popular de masas feminista. Nunca se les cerraron las puertas del Plurinacional y tuvieron varias invitaciones a regresar. Pero eligen quedarse fuera porque no pueden aceptar la apertura, el carácter inclusivo y la autonomía del Encuentro.

CÓMO SE DIVIDIÓ EL ENCUENTRO

La primera asamblea para organizar el 35 Encuentro de San Luis fue el 25 de octubre de 2019. Tal como se terminó de definir en los talleres y en la finalización del 34 de La Plata, el encuentro sería a partir de allí Plurinacional y mencionaría también a las identidades disidentes sexuales que lo integran. En esa línea se trabajó, con una sola voz en contra que insistió con que el encuentro debía retomar el antiguo nombre excluyente. Lo mismo ocurrió en la segunda asamblea, del 2 de noviembre de 2019, que esta vez convocó el sector pequeño que insistía en volver a llamar Nacional de Mujeres al encuentro, pero no pudo siquiera posicionarse como minoría con número suficiente para presentarse como alternativa al Plurinacional.

A partir de allí, la comisión organizadora del 35 Encuentro Plurinacional llamó a asambleas itinerantes para recorrer todo el territorio de San Luis. Y el 15 de febrero de 2020, el sector más pequeño se constituyó en comisión organizadora del 35 Encuentro Nacional de Mujeres. Allí se produjo la ruptura, provocada por el sector Nacional de Mujeres.

La pandemia demoró la organización presencial del Encuentro de San Luis. Se llegó casi a la última semana de julio de 2022 y la comisión organizadora del Plurinacional, después de haber convocado a una reunión por la unidad el 16 de julio que no dio esos frutos, decidió dar prioridad a que todes puedan organizar su viaje a San Luis y no se vean demorades por un sector que simula deseos de unidad cuando lo único que intenta es impedir que se realice el 35 Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans, No Binaries, Bisexuales e Intersexuales, y lograr que solamente pueda llevarse a cabo a finales de noviembre un Encuentro Nacional de Mujeres con carácter antiderechos.

Por su parte, la comisión organizadora del 35 Encuentro Plurinacional nunca le cerró las puertas de la comisión organizadora del Plurinacional a las mujeres que rompieron, tomaron el nombre antiguo y decidieron organizar el Encuentro Nacional de Mujeres San Luis 2022 en noviembre. La única condición era dejar a un lado su posición antiderechos y restrictiva a la plena participación. Y que se respete al fin después de varias décadas la autonomía del Encuentro, y el PCR (y cualquier otro partido) se abstenga de tutelarlo.

(* La autora fue integrante de la comisión promotora del primer Encuentro Nacional de Mujeres 1986).

 

Fuente: Página 12

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