EL PUEBLO CHILENO A UN PASO DE PONER FIN AL NEOLIBERALISMO SALVAJE VIGENTE DESDE LA ÉPOCA DEL DICTADOR AUGUSTO PINOCHET.

Los ojos de América Latina y el mundo miran al país trasandino, que luego del estallido social, y la resistencia ante las prácticas represivas del gobierno antipopular de Sebastián Piñera, lograron un hito histórico para Chile y para la Región en General.

El gobierno se vio obligado a lanzar un plebiscito en octubre de 2020 consultando a la población si estaba de acuerdo con redactar una Nueva Constitución, la respuesta fue un contundente sí (78% de los votos), ante este panorama las elecciones de Mayo de 2021 pasaban a ser de vital importancia para la nueva conformación del país.
El fin de semana pasado los chilenos votaron para elegir a lxs miembros de la Convención Constituyente que serán lxs encargadxs de redactar la nueva Constitución. El pueblo se expresó en las urnas de manera masiva y los resultados fueron contundentes: Los independientes conquistaron casi un tercio de los 155 escaños de la Convención. Los independientes, quienes no militan en ningún partido político tradicional, se autodefinen en su mayoría como “de izquierda”, sumados a las listas opositoras (Aprueba Dignidad y Lista del Apruebo) superan los dos tercios, lo cual parece garantizar una Constitución con un rotundo cambio en el rol del Estado, inclusiva con los pueblos originarios y actual en temáticas de igualdad de género.

Es pertinente resaltar que de los 155 escaños habrá 17 cupos reservados para los pueblos indígenas y presentarán una paridad entre hombres y mujeres única a nivel histórico mundial.
El rol del Estado en Chile no es otro que el de cualquier Estado que cumpla los requisitos del modelo neoliberal. Un Estado débil, pequeño, sin intervención en políticas sociales que garanticen una sociedad más igualitaria, y que deja en manos del Mercado y las Empresas la regulación económica de una Nación entera.
Las principales actividades generadoras de ingresos en este país estás relacionados con la explotación de recursos naturales, y se ha montado un verdadero sistema de explotación alrededor de estas actividades. Un Estado ausente es garantía suficiente para que las Patronales no cumplan con requisitos básicos como condiciones laborales dignas, cobertura de salud y aportes. Además, el sistema previsional, de salud y educacional imperantes en lugar de achicar las brechas entre las diferentes clases sociales, son garantistas y amplificadores de la grieta económica.

En cuanto a la exclusión de los pueblos originarios de la vigente Constitución Nacional, es preciso resaltar que además de la discriminación hacia estos sectores (propia de toda la región), existe un aspecto económico central para entenderla: La explotación de los recursos naturales no se realiza en el centro de las ciudades, sino que por el contrario se realizan en tierras en su mayoría alejadas de las grandes urbes, en tierras muchas veces propiedad de estas poblaciones marginadas. Para un Gobierno y una Constitución neoliberal reconocer a los pueblos indígenas significaría poner un límite a sus aspiraciones como Gobierno, es decir, limitar la libertad del Mercado representado en Empresas Privadas que extraen los minerales de suelo chileno.
La Fuerza y Resistencia del Pueblo chileno a un paso de poder derribar toda una estructura neolieral anclada en las ruinas del bombardeo al Palacio de la Moneda, un sistema fomentado por potencias extranjeras y que amenazaba con ser indestructible. ¡Fuerza Chile!

Staff y Editores

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