La acción como respuesta ante la vulnerabilidad de los Adultos Mayores.

Hace unos días recibíamos consultas y denuncias de vecinos acerca de la difícil situación que padece una abuela vecina de Máximo Paz.

La historia de Aida, de noventa y seis años, no nos es desconocida, hace tiempo que desde uno de nuestros comedores la asistimos, entregándole alimentos primero, y luego, desde el comienzo de la cruel pandemia, viandas con alimentos preparados para que almuerce y cene, mas de una vez quien se supone debe cuidarla tuvo enfrentamientos con operadores comunitarios territoriales de la organización al intentar asistirla.

Hace unas semanas uno de los operadores detectó que la abuela estaba otra vez sola y desamparada, y volvimos a tomar contacto con ella, siempre respetando los cuidados sanitarios que el contexto exige, por esta razón la entrega de alimentos se realizó de manera diaria contando de una vianda con almuerzo y cena.

Pero el estado de Aida no mejora, al contrario empeora cada día. Se encuentra en estado de abandono por parte de su familia quienes la dejaron sola y sin asistencia en las tareas mínimas que una adulta mayor de 96 años necesita.

Nos enfrentamos a la decisión de realizar una denuncia, para dar parte a las autoridades locales y que tomen intervención en post de asistir a la abuela, la respuesta de la comisaria fue tragicómica, nos enviaban a hablar con Marta Ferraro, porque ellos no podían tomar la denuncia de abandono de persona, ni orientar al vecinx que busca ayuda del Estado, cabe aclarar que no es la primera vez que no toman denuncias y derivan a la gente a la Agrupación para que intervenga y brinde soluciones, la gente llega hasta con mapas indicando como hacerlo, porque el Estado no esta presente en Máximo Paz si no es a través de la Agrupación, le guste a quien le guste, y enoje a quien enoje, desde situaciones de extrema vulnerabilidad, violencia de género, salud, asistencia social, zoonosis, etc, etc, etc, la Agrupación es la primera respuesta que tiene la comunidad.

Asi que hicimos lo que mejor sabemos hacer, trabajar por el otro, nos contactamos con funcionarios municipales y solicitamos la urgente atención medica.
El jueves llegó la ambulancia con un medico que revisó su estado general.

Enviamos una cuadrilla que realizó tareas de limpieza en el predio de la humilde vivienda cortando el pasto y ayudando a limpiar su interior. Hasta este sábado no habíamos entrado, cuidando la distancia, pensando que la cuidabamos a ella del COVID, pero lo que más necesita Aida es que la reconozcan como individuo, una mujer que es madre, que es tía, que tiene una familia que debería cuidarla ahora que su vejez la deja vulnerable y no esconderla bajo al alfombra. Al final el pueblo es chico y todos sabemos quien es quien, mientras unos suben fotos a redes con lujos y fortunas, otros viven en condiciones inhumanas. Si así cuidas a tu sangre…..

Compartimos las palabras de Sandra Alfonso, coordinadora del comedor de Villa Hunter que nos relata la atención que le brindaron a Aida en estos días.

Asumimos el compromiso de asistirla, de visitarla, de controlar que se alimente, como a tantos abuelos más que cuidamos en los barrios donde caminamos… Pero ¿Qué cuidado tienen por parte del Estado? ¿Qué cuidados tienen de la comunidad en general?.
No seamos indiferentes,
¡Que la acción sea la respuesta!

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