Semana Mundial de la lactancia Materna
1 al 7 de agosto, lema 2021: “Proteger la Lactancia Materna: Una Responsabilidad Compartida”
Con la intención de fomentar esta práctica y mejorar la salud de los bebés. La lactancia materna es beneficiosa tanto para el bebé como para la mujer que amamanta. La leche humana es la mejor forma de aportar al bebé todos los nutrientes que necesita para un crecimiento saludable. A través de la leche de la mamá, el bebé se alimenta e hidrata y recibe defensas que le protegen de muchas enfermedades. A su vez, la lactancia brinda una oportunidad de reforzar el vínculo afectivo amoroso, a través de palabras, miradas, caricias, arrullos y juegos, fundamentales para el desarrollo.
Para poder sostener la lactancia materna es necesario el apoyo de toda la comunidad: el acompañamiento de la pareja, la familia y todo el entorno, esto incluye la distribución de las tareas domésticas y de cuidado entre progenitores. A su vez, los ámbitos de trabajo y de estudio necesitan contemplar licencias por maternidad y por paternidad, espacios para la extracción de leche y horarios reducidos para disponer de tiempo para alimentar al bebé con leche materna en estos contextos.
La Organización Mundial de la Salud recomiendan la lactancia materna exclusiva hasta los seis meses de vida (sin incluir agua, jugos o infusiones, ni alimentos). Luego, comenzar a incorporar progresivamente alimentos apropiados para la edad, manteniendo la lactancia hasta los dos años o más. En el contexto de la pandemia de COVID-19 se sugiere mantener la lactancia, lavándose las manos y usando barbijo.
El origen del Día Mundial de la Lactancia Materna lo encontramos en el año 1991 gracias al proyecto de UNICEF llamado ‘Iniciativa Hospital Amigo del Niño’. A partir de esta iniciativa se han ido sumando diferentes propuestas además de derechos para la madre en la edad de lactancia del niño.
La leche materna es el mejor alimento que le podemos suministrar al bebé ya que contiene todo los nutrientes, anticuerpos, factores inmunitarios necesarios para su desarrollo y además contribuiremos a que el niño en su edad adulta mantenga una buena salud y evitar de este modo muchas enfermedades, que si no hubiera sido por la lecha materna, pudiera verse afectado.
El beneficio de la madre en este proceso también es de gran importancia: su recuperación será más temprana, podrá evitar ciertas enfermedades y sobre todo se reforzará el vínculo especial que han tenido durante los nueve meses anteriores la madre y el niño.
El método a seguir para amamantar al bebé no es difícil, aunque para algunas mujeres todo ello se puede complicar si no se realiza de una forma adecuada.
Lo más importante es mantener una postura cómoda durante el tiempo que dura la toma. Debemos de facilitar al bebé el pezón para que empiece a succionar. Es recomendable que pueda coger parte de la areola y todo el pezón en su boca. De este modo evitaremos desgarros y grietas. La duración de la toma será hasta que el bebé no quiera más. Siempre después debemos de intentar que expulse el aire que haya podido tragar.
GUÍA PARA LA LACTANCIA
La lactancia permite que la mamá traspase anticuerpos de su propio sistema inmunológico a través de la leche materna para reforzar las defensas del bebé contra las infecciones. Además, se adapta naturalmente a las necesidades del bebé con el transcurso de las semanas y los meses.
Empezá lo antes posible
Una buena oportunidad para comenzar con la lactancia materna es inmediatamente después del parto, si es posible, ya que el bebé está despierto y el instinto de succión es intenso. Aunque en ese momento aún no tendrás leche, tus pechos producirán el calostro, una sustancia líquida y de consistencia aguada que contiene anticuerpos y actúa como laxante ayudando a que el bebé expulse el meconio (heces negras y pegajosas
Buscá la posición correcta
La boca de tu bebé debe estar bien abierta y tu pezón debe estar lo más adentro posible de su boca. Esto ayudará a proteger tu pezón para que no se irrite. Podés pedirle a una enfermera, profesional de la salud o a otra persona con experiencia en el tema que te ayude a encontrar una posición cómoda para amamantar al bebé.
Amamantá a tu bebé solo cuando tenga hambre.
Los recién nacidos necesitan alimentarse con frecuencia, día y noche, aproximadamente cada dos horas, por lo que no puedes establecer un horario estricto para amamantarlo. Alimentarlo cada vez que tenga hambre estimulará tus pechos para que produzcan más leche. Más adelante, el bebé empezará a comer en horarios más estables y podrás prever una rutina. Pero debido a que la leche materna se digiere más fácilmente que la fórmula, los bebés que toman pecho comen con mayor frecuencia que los bebés alimentados con leche de fórmula.
Congestión mamaria.
Como madre primeriza, es probable que produzcas mucha leche y tus mamas estén más grandes, duras y sientas dolor por unos días. Para aliviar esta congestión mamaria, lo ideal es que alimentés a tu bebé con frecuencia, siempre que tenga hambre, hasta que tu cuerpo se adapte y produzca solo lo que tu bebé necesite. Mientras tanto, podés ponerte compresas tibias en las mamas durante unos minutos antes de amamantar para estimular la bajada de la leche y ponerte hielo en las mamas durante 10 minutos antes o después para ayudar a desinflamar y aliviar la molestia.
Evitá los suplementos.
No le des al bebé agua azucarada ni ningún otro suplemento si crees que tu cuerpo no produce suficiente leche. Esto puede llevar a que el bebé tome menos leche y, por ende, a que tu cuerpo reduzca la producción. Cuanto más amamantas a tu bebé, más leche produce tu cuerpo. Algunas madres creen que la leche que toma no es suficiente para alimentarlo adecuadamente, ten presente que el estimulo de la succión del bebé es lo que hace que la leche se produzca, a mayor demanda mayor producción, si tienes dudas, consulta con tu médico.
Pezones agrietados.
Es posible que tus pezones se irriten o se agrieten al principio del posparto. Si sucede, consulta con tu médico, enfermera o asesor de lactancia para obtener consejos de expertos.
Para prevenir y aliviar las grietas o irritación de los pezones, aplica sobre ellos una gota de la leche cuando termines de amamantar, la grasa que contiene ayuda a proteger el pezón o a recuperarlo si está irritado.
Evita estar lavando los pezones antes y después, el baño diario es suficiente.
Asegúrate de hablar con tu médico si el problema persiste o interfiere en la correcta alimentación del bebé.
Come bien y descansa
Las mamás que amamantan deben llevar una alimentación balanceada, nutritiva y con unas 500 calorías adicionales por día.
Considera dejar de consumir cafeína y evita bebidas alcohólicas. También asegúrate de beber mucho líquido (6-8 vasos) por día. Es esencial descansar y dormir bien para que puedas mantener tu propia salud.

