Es una tendencia a nivel mundial, la “vuelta a lo natural”, y con ello la búsqueda de productos orgánicos “libre de violencia contra la Tierra” se plantó en la mesa de muchos argentinos.
Si bien el tema muchas veces se muestra como una moda, como una forma “cool” de vivir la vida, en este artículo mostraremos los inconmensurables beneficios que esta práctica puede traer a nuestra vida y a la de todos los demás.
Economía familiar: Escapar de los agroquímicos suele ser una idea extremadamente cara para los sectores populares de la sociedad, mediante el cultivo en casa o en huertas comunitarias, todas las personas acceden a productos orgánicos prácticamente gratis.
Salud: Cosechar vegetales en casa trae consigo un sinfín de beneficios al cuerpo humano. Nuestro organismo accede a los nutrientes reales de cada vegetal, además evitamos el consumo de residuos agrotóxicos presentes en las frutas y verduras tradicionales, que pueden generar enfermedades a largo plazo tales como Cáncer o intolerancia a determinados alimentos. Una dieta balanceada, llena de productos orgánicos es igual a menos enfermedades, menos farmacia!
Autosuficiencia: una arista no menos importante en los tiempos que corren es aspirar a la autosustentabilidad, si bien un huerto no nos va a separar del mercado, ni del sistema, si nos garantiza una disponibilidad prologada de alimentos ricos y naturales 100%.
Suelo y ecología: la producción de productos a nivel local, reduce las emisiones de co2, generadas por los métodos que se utilizan para conservar, almacenar y transportar las frutas y verduras que generalmente viajan cientos de kilómetros hasta llegar al mercado.
Esta forma de cultivo, trae además múltiples beneficios al suelo: permite gestionar el agua de lluvias, mejora la permeabilidad del suelo ayudando a reducir las inundaciones, grandes huertos o muchos pequeños contribuyen a equilibrar la temperatura, aumentar el oxigeno y mitigar la contaminación ambiental.
Pasaron más de 50 años de la llamada “Revolución verde” la cual trajo consigo el uso indiscriminado de fertilizantes, agroquímicos, semillas modificadas genéticamente con la supuesta finalidad de lograr la soberanía alimentaria de los pueblos, multiplicando la producción a escala global.
No es el objeto de este artículo desarrollar el tema, pero si es necesario remarcar que en 50 años lo que lograron fue potenciar el enriquecimiento de los sectores más pudientes de la sociedad y de los desarrolladores de productos químicos para el agro tales como los laboratorios Bayer y Monsanto, además de destruir suelos, generar inundaciones y un sinfín de enfermedades en los consumidores y en los pobres pobladores cercanos a los campos.
Todo cambio empieza desde las bases, y quizás de a poco y entre todos cambiemos este modelo para pocos, por otro en que todos accedamos a alimentos realmente sanos sin necesidad invertir grandes sumas de dinero en el intento.
Los compañeros de la Agrupación De Frente militamos la soberanía alimentaria y apoyamos la economía popular de las familias que cultivan, desarrollamos huertas comunitarias, La Huerta Creer y las Huertas Comunitarias de los Barrios Las Praderas y Belgrano e invitamos a cada persona que pueda a realizar en el espacio q dispongan su propio cultivo. Implica trabajo y sacrificio, pero los beneficios lo ameritan y se saborean con placer.

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